22 / lunes - octubre de 2018

Semana 43. 295/70
Salomé.

Treinta y tres personas, del centenar que paseaba por el Boulevard des Capucines, se animaron a entrar al número 14, en cuya puerta un cartel anunciaba de forma escueta: “Cinematógrafo Lumière. Entrada 1 franco”. Una vez que todos ocuparon su asiento, se apagaron las luces y sobre una gran tela blanca se proyectó la imagen de una estación de tren. El público no se extrañó de nada, pues ya existían “linternas mágicas” con las que se amplificaban fotografías… hasta que la imagen comenzó a moverse. Cuando en la proyección apareció un ferrocarril que se aproximaba a toda velocidad a la estación, algunas personas huyeron de la sala temerosas de que éste los aplastara. Una vez pasado el susto, regresaron a sus lugares a disfrutar del resto de las imágenes en movimiento. Según la historia oficial, así fue la primera proyección pública del cinematógrafo de los hermanos Lumière, quienes durante algún tiempo pensaron que su invento no pasaría de ser una curiosidad sin trascendencia. No era magia Una imagen permanece en la retina humana durante una décima de segundo antes de desaparecer, es lo que se conoce como persistencia retiniana o de la visión. Debido a este efecto, una secuencia de imágenes fijas -de 12 a 24 "cuadros"- por segundo— crean la ilusión de movimiento continuo.
.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo.

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