2 / lunes - julio de 2018

Semana 27. 183/182
Martiniano.

El colesterol tiene mala prensa, pero resulta imprescindible para el funcionamiento del cuerpo. El colesterol, una sustancia con una textura entre la grasa y la cera, es necesario para un gran número de funciones que realizan las células, desde producir hormonas hasta sintetizar vitamina D. Para que cumpla su tarea ha de llegar a todos los rincones del organismo, pero como no es soluble en agua, necesita desplazarse por el torrente sanguíneo mediante unos vehículos especiales llamados lipoproteínas. Estas son de dos tipos: de baja densidad o LDL, que se encargan de transportar el colesterol del hígado, donde se sintetiza al 80%, a otros órganos; y de alta densidad o HDL, que lo devuelve al hígado, donde lo elimina a través de la bilis. La principal consecuencia de su alteración es la ateroesclerosis, el estrechamiento de las arterias que puede poner en riesgo la salud. Este fenómeno comienza con la formación en las paredes de los vasos sanguíneos de placas que se originan por un exceso de LDH o por un déficit de HDL. De ahí que al primero se le haya bautizado como "colesterol malo" (impropiamente, porque no lo es, solo lo transporta) ya que promueve la aparición de ateroesclerosis; y el segundo, encargado de limpiar las arterias, como "colesterol bueno".
.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo

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